¿Cómo lo hicimos?
A la derecha, Angel Ulloa da los últimos
toques al cóndor de los andes, mediante
una maqueta hecha enteramente a mano.
Tres metros treinta centímetros de
envergadura tiene este modelo hecho con
materiales diversos como tela de raso,
alambre, algodón, yeso, plástico, etc.
La súbita y sorpresiva aparición de un
animal tan grande volando sobre nuestras
cabezas fue la admiración de los visitantes.
Ulloa examina el trabajo de Sigalotti en la
confección de los paneles de exhibición.
Angel prepara las máscaras de papel para
proceder a pintar con el aerógrafo su versión
de "los recursos de la Montaña"
El sistema de computación e iluminación
que hace funcionar la presentación sobre
tectónica fue diseñado y construido por el
Ing.  Gullermo Rivero Blanco
Angel da toques y detalles a
la cocina del páramo
Don Atilio Sigalotti da los toques finales a la
pintura de los paneles para poder irse a
pescar truchas a la laguna.
Angel es extremadamente cuidadoso en dar
vida a las chamizas encendidas del fogón
como uno de tantos detalles de la cocina del
páramo
Aspectos de la instalación de la maqueta del
cóndor en lo alto de la exhibición.
Los apliques de los termómetros y el panel
de las temperaturas, ya montados en su sitio.
Los distintas láminas de exhibición antes de
ser colocadas en sus sitios.
Ulloa examina el futuro panel de la
exhibición sobre el origen de los Andes y
todo el proceso de evolución tectónica
Láminas con apliques y el mapa interactivo
sobre la mesa.
Aspecto de las etapas constructivas en el
montaje. Sobre la mesa, reposa una de las
alas del condor.
En el piso, el módulo interactivo de las
adaptaciones a la vida en el páramo espera
ser montado.
Haciendo click en el diagrama a la izquierda podrá examinar en detalle
las dimensiones, los colores y la función de cada panel, de la exhibición.

Los cuatro colores son colores clave en el ambiente del páramo y por
eso fueron escogidos para conformar el fondo y el marco de los
elementos de las exhibiciones.

La construcción de los paneles fue realizada en anime comprimido, de
10 cm de espesor, recubierto de yeso y alisada convenientemente su
superficie, terminada en un marco de madera que le daba consistencia y
fortaleza duradera.

El artífice de los paneles fue el amigo Atilio Sigalotti, un italiano residente
en Mérida que se especializa en realizar estas construcciones  cuando
no está en Mucubají pescando truchas.

El propio Atilio armó y pintó los paneles, dotando de rodaderas los que
iban a ser móviles y haciendo las ventanas en aquellos que necesitaban
dejar ver las transparencias o el diorama.

Un trabajo impecable y duradero, que no requirió casi ningún
mantenimiento en cinco años. Hoy, luego de 13 años  todavía están en
pie esos paneles.

Una gran ventaja es la facilidad con la que se perfora el material y se
pueden hacer horadaciones para incluir elementos electrónicos en el
interior de los paneles por detrás de las exhibiciones sin dejar huellas.
Arrriba a la izquierda y abajo, El equipo
familiar: Carlos Ramón, Carlos Manuel y
Carlos padre, en distintas tomas que
reflejan sus intervenciones.

Carlos Manuel y Carlos Ramón diseñaron
e instalaron el sistema de iluminación de
toda la exhibición.

Carlos padre trabajó en todas las fases,
desde el concepto hasta  el montaje.
El Museo
El Centro
El Páramo